Terminé
de escribir la novela hace un mes, más o menos, y desde entonces he
sudado sangre para corregirla. Dos días después de haberle dado el
punto final definitivo imprimí algunas páginas y me decidí a
corregir de a una por día, de forma que, manteniendo ese ritmo, para
septiembre ya estaría listo, como había pensado hace un año que
sería. En diciembre, o quizás antes, hablé con algunas personas y
me preguntaron para qué fecha pensaba que terminaría, y yo les
decía que si las coasas andaban muy bien, la terminaría en Abril,
pero que si las cosas andaban como siempre, en Septiembre. Por ahí
las cosas no anduvieron muy bien, ni anduvieron como siempre. Me
ocupé en varios otros proyectos, en hacer cosas que me importan y
que me interesan, y el tiempo lo distribuí en completar todo eso
aunque fuera a cuentagotas. Tengo varios pendientes y la revisión de
la novela es uno de ellos. Creo, ahora, que me será muy difícil
lograrlo en Septiembre, pero haré todo lo posible para que así sea.
Creo también que quizás llegue a Diciembre y recién ahí la tenga
lista. Creo que si no hubiera estado trabajando o hubiera tenido una
pega de medio tiempo podría haber rendido mejor y quien sabe en qué
estaría ahora. Pero bueno, así están las cosas. De todas formas,
una que otra moneda se guarda bajo el colchón para cambiarlas.
Quiero
terminar la novela para que se pueda leer. Me interesa que la lean
las personas que leyeron la primera que escribí, que son pocas, para
saber si ven algún progreso entre un texto y otro. Para saber qué
se puede corregir, como encaminarse y hacer las cosas bien. La quiero
terminar también por que es un proyecto que se ha extendido mucho y
se vuelve necesario cerrarlo para comenzar otros. Todo se vuelve muy
caótico en esta etapa y necesito descansar, ordenar todo y armarme
de fuerza para emprender otra vez el camino, con zapatos nuevos.
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