viernes, 3 de julio de 2015

Cerca de la salamandra

Terminé de escribir la novela hace un mes, más o menos, y desde entonces he sudado sangre para corregirla. Dos días después de haberle dado el punto final definitivo imprimí algunas páginas y me decidí a corregir de a una por día, de forma que, manteniendo ese ritmo, para septiembre ya estaría listo, como había pensado hace un año que sería. En diciembre, o quizás antes, hablé con algunas personas y me preguntaron para qué fecha pensaba que terminaría, y yo les decía que si las coasas andaban muy bien, la terminaría en Abril, pero que si las cosas andaban como siempre, en Septiembre. Por ahí las cosas no anduvieron muy bien, ni anduvieron como siempre. Me ocupé en varios otros proyectos, en hacer cosas que me importan y que me interesan, y el tiempo lo distribuí en completar todo eso aunque fuera a cuentagotas. Tengo varios pendientes y la revisión de la novela es uno de ellos. Creo, ahora, que me será muy difícil lograrlo en Septiembre, pero haré todo lo posible para que así sea. Creo también que quizás llegue a Diciembre y recién ahí la tenga lista. Creo que si no hubiera estado trabajando o hubiera tenido una pega de medio tiempo podría haber rendido mejor y quien sabe en qué estaría ahora. Pero bueno, así están las cosas. De todas formas, una que otra moneda se guarda bajo el colchón para cambiarlas.
Quiero terminar la novela para que se pueda leer. Me interesa que la lean las personas que leyeron la primera que escribí, que son pocas, para saber si ven algún progreso entre un texto y otro. Para saber qué se puede corregir, como encaminarse y hacer las cosas bien. La quiero terminar también por que es un proyecto que se ha extendido mucho y se vuelve necesario cerrarlo para comenzar otros. Todo se vuelve muy caótico en esta etapa y necesito descansar, ordenar todo y armarme de fuerza para emprender otra vez el camino, con zapatos nuevos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario