Me
gusta cuando hablamos
pero
me complican mucho las manchas de sangre del que está al otro lado
el
que recibe el puñal
por
respeto, supongo
como
el que se tiene a un árbol, al hombre que conduce la micro, a los
tiburones
adoptando
en cada caso las obvias proporciones
Cuando
me desvelo y paso de algunos temas pienso en esto
es
decir
cuando
soluciono un problema vuelvo a este.
Un
conocido me dijo que los problemas nunca se acababan, sino que van
cambiando, como las necesidades, y que a la mayoría de las personas
les cuesta asumirlo, por mantener el pensamiento de que con paciencia
y esfuerzo deberían acabar.
A
veces escribo tratando de ordenar algunas ideas. Mayormente
narrativa. Aunque igual no le hago asco a tirar versos -como ahora-,
que es más simple, porque no tengo proyecciones asociadas a la
poesía: todas mis fuerzas están enfocadas en novelas y cuentos.
O
invento canciones
me
se un par de acordes, que repito hasta el cansancio.
Pero
canto muy mal.
De
corazón, pero muy mal.
Algunas
ideas me calman
como
la ambigüedad del tiempo
otras
no, para nada.
Pensar
que un camión nos puede pasar por encima cualquier día
o
que a uno de los dos no le den las fuerzas y termine en pastillas
me
aterra, porque sería un final mezquino
para
una historia que debería estar por sobre todos los demás
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