viernes, 10 de octubre de 2014

Poema treinta y siete

Naranjas con muchas pepas
trotar en una pista atlética
escuchar una canción nueva en un viaje que ojala durara un poco más
cortar el pasto, prender fuego
hablar
taparte con la sábana mientras duermes
cerrar la ventana porque se está poniendo helado
buscar una película para otro día
transcribir los papeles con el progreso de la novela

Le preguntaron a su novia de juventud por Héctor y ella, ya anciana, se largó a llorar
se había casado con un tipo que trabajaba en una fábrica, tuvieron tres hijos y algunas veces fueron felices, dentro de sus limitaciones. Pensó todos los días de su vida, durante cincuenta y cuatro años, en Héctor.

El llanto de una anciana
una cama incómoda
el dolor de espalda
la falta de pensamientos: solo se hable de otras personas
los libros que son imposibles de conseguir
la incapacidad de soltar el teléfono
la intolerancia
bebés muertos

besar sin cerrar los ojos

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