domingo, 3 de noviembre de 2013

A la Mocha


Contaban la historia de un tipo que trajo ovejas para criar. Un día las ovejas saltaron la cerca y se perdieron en los senderos. Las buscaron durante un tiempo, pero luego, ante la falta de respuesta, se resignaron. Pasaron los años y las ovejas hicieron su vida, se multiplicaron y, apropiadas de las esquinas más perdidas del cerro, fueron plenas. Tenían donde vivir, podían pasear, echar la talla. Y nadie las iba a matar. 
La gente te saludaba, en las abandonadas calles y en el sendero. Algunos te ofrecían comida, techo, te invitaban a una fiesta. Otros te sonreían solamente. Los turistas te miraban con la cara del que aun sigue asombrado del lugar en que se encuentra. Otros se sentaban contigo a la mitad del Pacífico y te contaban historias de ovejas y el diablo.

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