De
las cosas que más me gustaban de Paranoia Agent era la canción de los créditos finales.
Me demoré un par de semanas en terminar la serie. Después vi otras. Así un par
de años. Luego no vi ninguna más. A veces busqué un trailer, una reseña, cualquier
mentira para convencerme de que valía la pena ver algo más, pero no cambió. Así
muchos años. Generalmente terminaba volviendo al tema que cerraba Paranoia. No
podía reprocharle nada. Eran noventa segundos que clausuraban todas las entradas
a todos los lugares que se me ofrecían. Segundos que cubrían de nieve las ventanas
y dejaban la casa sumida en la más profunda oscuridad. Y ante la tiniebla el
asombro. La necesidad de que un día el puente se vaya abajo y nadie muera:
todos somos arrastrados por la corriente. El viejo se agarró a un asiento que
salió volando y mira como todos se aferran a lo que encuentran. Punto aparte.
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