El
movimiento me sugiere ideas. Las distancias las cubro con los pies, pero de vez
en cuando me subo a la micro. Mis audífonos fallaron nuevamente. Escucharé con
un solo oído por un tiempo. Luego dejaré de escuchar y observaré a la gente
chocarme o la forma en que se alinean las letras del texto. Lo sostendré, lo
llevaré donde me dirija y avanzaremos en varias dimensiones de la existencia.
Eso después. Ahora escucho con un oído. Por el derecho la música, por el
izquierdo los ruidos de la velocidad cubriendo el puente. Me reflejo en la
ventana y parezco un fantasma. El río parece un fantasma. Se mueve cuando lo
miro y eso me permite pensar que el viento ayuda a las aves a volar. Que mañana
lloverá ligeramente y será bueno. Y que sobre el cerro nos podemos detener y
ver la extensión de las calles, dibujar un mapa y después dejarlo por ahí.
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