No
la vi porque no quise hacerlo. Pero la escuché y aspiré profundamente el diálogo
que mantuvo con su pareja. Uno áspero y complejo, en apariencia simple pero
lleno de momentos terribles, lleno de groserías y risas estúpidas. Se notaba
que ella lo quería y que él la quería, porque él tenía lo que ella necesitaba y
buscaba. Ella le dijo que había cosas que no podía hablar con su hermana o sus
amigas, pero que con él sí. A la vez que la micro dibujaba una línea recta
imperfecta por Prat él respiraba más fuerte. Se hizo oír su chaqueta de cuero
doblándose, el brazo estirado por sobre la espalda de su mujer. Ella le preguntó
cuándo la iba a llevar a la salsoteca y él se volvió a reír, con todo el
volumen de su voz, empujando todo lo demás que había en esa micro hacia fuera,
rompiendo todos los vidrios.
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