martes, 16 de julio de 2013

Las galaxias amaneciendo julio

La tarde ya no abriga. Se oscurece temprano y cae el frío. Después es pura noche, grande y arrolladora.
Antes tenía una bufanda, pero no se qué pasó con ella. Me queda un gorro. Con él me abrigo y camino la noche, acompañado de las personas que lejos de cualquier sustancia duermen en su casa. Sueñan con romance y viajar entre países. Mientras yo no sueño, pues camino y a lo más alucino cuando el cansancio me empieza a destruir las piernas. Veo que hay alguien marcando la senda a seguir, cuando en realidad la vereda está tan destruida y abandonada que llega a doler el pecho de tanta alegría. Alucino con caballos corriendo por la calle, persiguiendo el mismo punto invisible que yo. Pero todo es pasajero y cuando miro dos veces las imágenes desaparecen.
Casi muerto me entro a la casa. Duermo todo el día. Sueño que viajo al futuro y me dan una puñalada en el estómago, pero no muero. Que me encierro en una pieza más grande que el campo y filmo las películas que nadie nunca va a ver.

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