Quizás
porque había mucha gente o porque no vi cuando te fuiste. Tengo el estómago vacío.
He comido durante toda la tarde, el arroz que me preparaste, con arvejas y
choclo. En la noche me serví un plato, lo calenté en el microondas. Lo comí
mientras veía las noticias. Están volviendo a hablar de ovnis y el chupacabras,
eso me agitó. Recordé cuando era más cabro y las noticias tenían el segmento
paranormal, era un experimento de ciencia ficción tomado como real. Lo más
cercano que podríamos estar a la guerra de los mundos. Yo me divertía viendo
porque aceptaba todo como verdad. Imaginar las posibilidades, lo cercana que
podía ser la realidad a un mundo fantástico y emocionante –por la única razón
de ser diferente- me dejaba loco, alucinando, contento de estar parado donde
estaba. Me hubiera gustado preguntarte qué hacías a esa edad, qué programas veías,
a qué hora te mandaban a acostar. No lo hice ni lo haré. Porque afuera la lluvia
está muy fuerte y grita que el tiempo y la distancia no tienen curvas.
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