Palabras buenas, fuertes, palabras que podrían mover montañas, palabras que nadie ha dicho. Estuvimos esperando oír esas palabras y nadie nunca las dijo.
Me
hubiera gustado preguntarte qué hacías a esa edad, qué programas veías, a qué
hora te mandaban a acostar. No lo hice ni lo haré. Porque afuera la lluvia está
muy fuerte y grita que el tiempo y la distancia no tienen curvas.
palabras que sobran, como quédate conmigo.
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