martes, 15 de junio de 2010
Sobre el Mundial
Vi el partido inaugural en dos instancias. El primer pitazo, primer toque, primer pase, el primer tiempo, o gran parte de este, en la plaza de los tribunales, transmisión de televisión nacional, pantalla gigante, aunque no tan gigante, de los mismos. Como se venía anunciando, llovía, y mis zapatillas zozobraban, con los dedos mojados y mucho frío acudí al encuentro de Daniela y nos fuimos a ver el resto del pleito mientras tomábamos desayuno en una especie de café medio fino, en conmemoración de su cumpleaños. Entonces llegó el gol de Sudáfrica. A mi juicio, desde el gol que le anularon a Vela por posición de adelanto, el cual consideré inadecuado en primer momento (pero luego, tras conversar sobre offside con mi hermano, no), Méjico comenzó a decaer, situación que fue aprovechada por el anfitrión, quien hizo lo posible con el nivel de sus jugadores. Mientras caminaba a encontrarme con Daniela pensaba en el árbitro, lo creía comprado, en especial por aquello del offside que no entendí, que tal vez en la transmisión fue explicado pero no lo oí, con tantos autos y lluvia, más el sonido deforme de las vuvuzelas. Incluso se lo dije, y Daniela me dijo que tal vez sí que tal vez no, o puede que no me haya dicho nada al respecto. Entonces llegó el gol de Sudáfrica. Cuando Sudáfrica anotó me puse contento. Desde que Méjico quedó como cabeza de serie, Alemania 2006, no me entran, situación que se agravó con el corto paso de Sven-Göran Eriksson como técnico de los chicos de Moctezuma, a mi juicio mal técnico por ratón, pero ratón sin clase, no como Mourinho, que es ratón con clase (Eriksson hoy dirige a Costa de Marfil). Al igual que España, revisando estadísticas lo noté, Méjico tampoco ha pasado los cuartos. Más triste que eso es que haya sido cabeza de serie en su momento, en el mismo grupo de Portugal (que a final de cuentas fue cuarto). En resumen, Sudáfrica ganaba, con un golazo de walala, y Méjico se veía confundido, falto de ideas, listo para lograr lo de cada mundial, y tal vez menos. Pero apareció Márquez, y más que Márquez apareció en nivel de la selección africana, que en un error tremendo dejó libre a tres jugadores (o dos) frente al arco, y por más sólida que haya sido la participación del arquero durante todo el encuentro, las posibilidades de anotar de la selección americana eran enormes, y el alguna vez brillante volante del Barcelona no falló. Pudo dar el pase, pero eligió matar. Y asesinó al meta. Perfectamente, de haber estado verdaderamente comprado el árbitro, podría haber inventado un fuera de juego, total luego del robo a Chile en Francia, a España e Italia en Corea-Japón, a Australia en Alemania, todo estaba permitido. Pero no lo hizo, porque no estaba comprado, esa es la posibilidad más potente. Le dije a Daniela lo mismo, con otras palabras, mientras tomaba un jugo dulzón.
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Yo no me acuerdo si vi ese partido.
ResponderEliminarLo que sí me acuerdo es que cada vez que veo a Matías Fernández me acuerdo de ti y que eres mufa, porque desde que pusiste en un estado de MSN o algo así "MATIGOL: hay que aprovechar la racha" cuando Fernández anotó por la selección, jamás nunca volvió a embocarla.
Suerte de perros no más.