miércoles, 2 de mayo de 2012

Llegando al fondo de su corazón.


La verdad es que no había pensado en ti en mucho tiempo. Mis pensamientos se habían perdido en el difuso punto medio que se genera entre lo que se lee y lo que se escribe. Así por varios días, hasta que se me aclaró la cabeza. Fue una vez en casa, sentado frente al computador. Recordé tu rostro, esa vez que me quedé mirándote cuando veías la película. ¿Qué película era? Tu hermana me habló y las cosas sucedieron como ya sabemos. Pensé en la distancia que nos separa, minúscula, tentadora. En las veces que me he dormido sintiendo frío entre las piernas y tú a un par de cuadras, sintiendo quien sabe qué. Así que me puse el abrigo y caminé hasta ti. Las manos en los bolsillos. Entré. Estabas. Sin película, sin hermana. Nadie más en el camino. Me acerqué, te dije hola y, tocando una con la yema del gordo y el índice, te pregunté a cuanto estaban las paltas.

1 comentario:

  1. Sobre la previa del final: "tocando una". ¿Una qué? Parece que falta una palabra ahí.

    Sobre el final: perfección.

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